Cómo levantar al “muerto”

Esta revista es una iniciativa que comenzó a ser gestada en conversaciones entre algunos compañeros de la facultad en contextos bastante informales. Como toda iniciativa con fines sociales, surge como modo de abordar una problemática particular, que aparece como lo suficientemente grave para desviarnos de nuestras conversaciones y pensamientos triviales, y nos urge a ponernos a cavilar en como darle otros giros al asunto. La problemática

1. Indiferencia y pasividad de los estudiantes(2) respecto de su relación con el conocimiento.que se nos apareció como más apremiante, fue el empobrecimiento de la participación de los estudiantes en la facultad(1) ; Proponemos algunos argumentos para fundamentar esta afirmación, esperamos no se consideren de ningún modo como argumentos concluyentes, pero creemos que merecen lectura.

Para explicar esta idea proponemos la comparación y contrastación de la concepción de modelo universitario con la del modelo de la escuela tradicional. Supondremos que la experiencia escolar fue medianamente similar para muchos compañeros(as), y bajo esa suposición desplegaremos el siguiente argumento. La escuela de la que hablamos es aquella que funciona como la experiencia de un escenario donde se encuentran sujetos poseedores de un cierto saber experto, a los cuales un conjunto social ha validado con fines de depositar este saber en otros individuos(3) . Desde el otro lado, tenemos al alumno, ese individuo, supuestamente carente de conocimientos, que depende de ese otro que si sabe, y que sin necesariamente desear educarse, es coercionado a “archivar” unos contenidos. Esta relación suele presentarse comúnmente como la relación pasiva frente al conocimiento. Es pasiva en la medida de que no hay una apropiación activa y efectiva de los conocimientos, particularmente respecto de la pregunta por el sentido de éstos. Encontramos entonces a un alumno que incorpora conocimientos de forma pasiva, y acrítica, producto de un imperativo que ordena que esos contenidos deben ser integrados, un modelo coercitivo que aún prima en educación. El modelo escolar actual sigue funcionando predominantemente del modo que Paulo Freire(4) teoriza como concepción bancaria de la educación, “en que el único margen de acción que se ofrece a los educandos es el de recibir los depósitos, guardarlos y archivarlos” Freire critica la disociación que hay entre la educación bancaria y una praxis de los conocimientos, en su plenitud de sentido. Luego nos dice “Sólo existe saber en la invención, en la reinvención, en la búsqueda inquieta, impaciente, permanente que los hombres realizan en el mundo, con el mundo y con los otros. Búsqueda que es también esperanzada” Creemos que en cierta medida la institución de la Universidad funciona bajo éstos principios de libertad activa, y de una búsqueda concientizada por el sentido. Podemos pecar de ingenuos ciertamente. Creemos que el principio movilizante es que el sujeto universitario esta allí por que desea solucionar unas inquietudes particulares, y que se plantea a sí mismo la hipótesis de que a través de unos conocimientos y unas técnicas específicos podrá encontrar las respuestas a sus inquietudes. Bajo esta lógica el sujeto voluntariamente(5) se propone educarse, formarse, a sí mismo, a través tanto de los conocimientos que le pueda entregar un profesor, unos libros… o porqué no, de los conocimientos que puedan ser compartidos entre sus pares. 2.

2-La participación en la vida de la facultad.

Un segundo punto, íntimamente enlazado con el primero, es cómo las interacciones y la vida universitaria, ha perdido fuerza durante los últimos años. Creemos importante destacar si, que un importante bastión de la resistencia a la indiferencia ha sido el centro de alumnos, que ha funcionado y ha intentado nadar contra la corriente de la apatía en la facultad. Sin embargo, es sabido que desde el año 2009 se ha presentado una lista única para la elección de centro de alumnos, que nos parece una certera evidencia que incluso esos espacios tan importantes han ido perdiendo fuerza movilizante y han perdido el lugar privilegiado en los intereses de los estudiantes. Sin descartar por supuesto la relevancia que el año 2011 tuvo en la participación en los movimientos sociales relacionado con el conflicto nacional por la educación, ni tampoco descartar el hecho de que el centro de alumnos actual esta trabajando y sacando adelante interesantísimos proyectos y espacios de participación. Sin embargo creemos que no es responsabilidad única de ellos persuadir al alumnado a participar, pues esa es una tarea titánica, que nosotros humildemente tampoco ambicionamos conseguir con esta revista, pero si, ambicionamos que la revista sea una contribución en esa dirección. Nuestro deseo entonces es volver a darle vida a nuestra facultad. No nos presentamos como ese remedio que necesita la facultad, pero si nos presentamos como un intento de contribución.

3. Autonomía y heteronomía.

El filósofo Kant(6) nos exhorta: “La ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propia razón! : he aquí el lema de la ilustración.” A través de esta arenga Kant nos llama a la ilustración, nos incita a dejar el estado de heteronomía, para entrar así en la autonomía, relación que el analoga a dejar un estado de inmadurez y de minoría de edad, que requiere entonces del mandato de un mayor que le dice qué hacer y cómo, y a través de esta imposición le soluciona el conflicto que significa aventurarse en la búsqueda propia y asumir los riesgos que vienen aparejados al actuar autónomo. Entrar en la autonomía es un acto de coraje que implica enfrentar la incertidumbre de no tener a nadie que le diga qué es lo correcto, sino que averiguarlo por sí mismo. Aludo a Kant aquí para señalar, que otra posible vía para entender la situación de la facultad, es homologar también a una situación de inmadurez, donde no una participación activa, conciente y valiente de plantearse a si mismo un proyecto de facultad y subsecuentemente llevarlo a cabo. En conclusión, esperamos a través de la lectura del aporte que pueden significar los siguientes artículos, a que juntos nos embarquemos en la misión de reavivar al gigante medio muerto que ha sido nuestra facultad. Reanimar tanto al estudiantado en su búsqueda y participación bajo la afirmación fundante de que nosotros poseemos conocimientos, ideas y ganas de actuar. Asumiendo en conjunto de que no somos meros proyectos de profesionales, sino que somos agentes activos y participativos tanto en nuestra formación como en la futura transformación social de la que somos partícipes, por un país más emancipado y justo. PD: Nos gustaría recordar a los lectores que esta revista no tiene pretensiones de equipararse a la exhaustividad del trabajo académico. Creemos que cuenta más como una aproximación de los estudiantes al conocimiento, y como intento compartir reflexiones o ideas.

Referencias. y Notas

(1) Creemos que no existe algo así como un medio “objetivo” para justificar esta idea de “empobrecimiento”. Pero creemos importante recalcar que esta acusación es un llamado a tomar consciencia desde los mismos estudiantes, no es por ningún motivo una acusación a un grupo en particular, pues la vida activa de la facultad y la autoformación es una responsabilidad de todos en general.

(2) Preferimos no usar la palabra alumno debido a ciertas connotaciones que consideramos negativas en torno a la palabra alumno. La palabra alumno deriva del latín alumnus algo así como “el alimentado”. Creemos que esta metáfora de la alimentación refuerza la idea de que hay alguien que requiere ser alimentado porque no tiene el alimento, y presupone la existencia de un otro que si posee el alimento, y que alimenta al  alumno. Hasta cierto punto esta metáfora nos parece saludable en la medida en que la educación siempre se alimenta de la interacción con otro (adhiriendo a la idea Vigotskiana), sin embargo esta metáfora del alumno pareciera reforzar la idea de que un sujeto alimenta al otro, y no de que existe una interacción en donde ambos son “alimentados” recíprocamente, que se acerca más a la concepción que compartimos del proceso educativo. Sugerimos entonces el uso de la palabra estudiante.

(3) Utilizamos la palabra individuo, porque según esta lógica bancaria, quien asume al otro como un interlocutor no válido, entonces no esta reconociéndole en su calidad de sujeto.

(4) Paulo Freire, Pedagogía del Oprimido, 1970.

(5) Tenemos cierta claridad en que la  supuesta voluntad propia de estudiar es muchas veces el producto también de una coerción. Hay ciertos sectores sociales en que el imperativo a la educación universitaria se asume de base, y donde el no ser universitario es la disidencia, muchas veces el sujeto rompe una sucesión familiar o contextual donde ser  universitario es la norma y no la excepción, y que dentro de este escenario existen coerciones no tan sutiles a que el sujeto debiese estudiar en la universidad… muchas veces hay  perfecta claridad respecto a ese imperativo, se sabe de antemano la carrera y la universidad a la que el sujeto debe ir.
Otra línea interesante que podría abrirse, es a través de la idea lacaniana de que el deseo del sujeto es el deseo que el Otro pone allí. Nos parece interesante señalar esta idea, sin embargo estas reflexiones exceden las pretensiones de éste artículo.

(6)Emanuel Kant, ¿Qué es la ilustración?.  Llegué a este texto a través del texto Sobre la ilustración de Michel Foucault. Aprovecho de sugerir esa lectura.

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3 pensamientos en “Cómo levantar al “muerto”

  1. Diegobrá, psicopedagogo. jaja
    Buen enfoque. Suelo ver a mis compañeros (precisamente estudiantes de pedagogía, a lo que te refieres principalmente en tus argumentos) yendo a la Universidad solamente a sentar sus culos y a agitar la muñeca contra el cuaderno. Está bien, aprenden, pero se quedan ahí. ¿Dónde está la recreación de las ideas a la que se refiere Freire?
    Alguno hablan de “hacer universidad”, por tanto, llegar a la universalidad de las materias, o sea, dar los enfoques de tú área a varios aspectos de la “vida universitaria”. Lo que se traduce a los espacios: hay que usarlos.
    Me gustó lo final también. ¡HUEÓN, DIVAGUEMOS! ¿PA’ QUÉ TANTA RIGUROSIDAD? Pero divaguemos a lo Lacan jajajaja
    Un abrazo, Bravísimo.

  2. Buena Franco que bueno que te haya gustado el texto, y te apoyo completamente de acuerdo contigo, los espacios hay que usarlos y ese es un desafío por delante. Y otra cosa, me encanta la rigurosidad y las notas a pie de página jaja saludos

    Diego

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