Psicología y política: un breve recorrido crítico

-Por Diego Bravo Oyarzo

“La importancia de la psicología no obedece a la verdad de su conocimiento, sino al servicio que le presta al poder”[1]diego

Este ensayo consiste en un breve recorrido por el concepto de política, y el desafío de cómo podemos plantear una propuesta diferente que contrarreste la política que es entendida como campo de acción de los políticos, proponiendo un enfoque diferente y revolucionario de la política, para así hacernos partícipes de la política como una característica transversal a todas las dimensiones de la vida humana, el objetivo es compartir estos planteamientos para así combatir la política que nos quiere restringir, segregar[2], con el objeto de repolitizar los espacios. Luego pretendo hacer una breve revisión histórica sobre la tensión política entre dominación/emancipación, desde la propuesta marxista, entendiendo la dominación desde el enfoque crítico de la ideología y cómo la psicología entra en este juego de poder, tanto desde la concepción original marxista, como a través de los posteriores aportes de los teóricos de la Escuela de Frankfurt. Finalmente revisar la psicología como saber y práctica a la luz de los planteamientos y tensiones que nos entrega la reflexión de Michel Foucault.

Me gustaría comenzar este breve ensayo exponiendo un problema que considero sigue estando muy presente en las discusiones habituales tanto en lo que llamamos vida cotidiana como dentro del mundo de la academia, a saber: el desacuerdo y divergencia acerca del significado de la palabra política y a partir de eso, la relación directa o menos directa con la teoría y la praxis de la psicología y sus potenciales efectos de dominación. Frente a esta circunstancia me encuentro en una situación complicada por dos puntos principalmente: a)No me encuentro en ninguna posición de experto frente al tema, por más que pretenda dar un tratamiento serio del concepto, la política tanto como la crítica de la psicología[3] son campos vastísimos, donde coexisten diversos enfoques, por lo que revisar esa enorme cantidad de conocimiento me podría tomar un buen par de años y aún así tener un conocimiento insatisfactorio b) Si me encontrara en esa posición ideal de experto, y pudiese hablar con una hipotética “absoluta” propiedad sobre el tema “esclareciendo” con la “Verdad” los malos entendidos, probablemente estaría muy cerca de un acto de imposición y violencia. Entregar una definición de qué es política desde un supuesto lugar de saber, pretensión que creo que actualmente las reflexiones de filósofos como Michel Foucault[4] echan por tierra.
Por consecuencia lo que puedo decir aquí se remite a lo sumo a unas reflexiones que están lejos de ser novedosas, ni concluyentes y que también corresponden a un enfoque particular de qué es lo político, que yo estimo provechoso para la discusión en nuestra facultad.
Entonces para comenzar a hablar de qué es la política y lo político me gustaría comenzar con algunas breves definiciones de diccionario:
“La política como una actividad que comporta una actitud reflexiva. Se trata de la actividad del político y también la de todo miembro de una sociedad en la medida en que interviene o trata de intervenir en los procesos que permiten llegar a decisiones respecto de la forma de gobierno, la estructura de gobierno, los planes gubernamentales, las condiciones dentro de las cuales se ejerce la libertad individual, etc.”[5]
Esta definición se enmarca en la concepción tradicional de la política. Aristóteles entonces diría que la política tiene que ver con la ciencia “más importante y arquitectónica” necesaria para el gobierno de las ciudades (polis) y que recaería entonces su ejercicio a los ciudadanos quienes buscarían el bien supremo para la polis. Así Aristóteles en su libro La Política dice: “Es evidente que existe una ciencia a la que le corresponde indagar cuál es la mejor constitución, cuál, más que otra, es adecuada para satisfacer nuestros ideales, cuando no existen impedimentos externos, y cuál se adapta a las diferentes condiciones para ser puesta en práctica”[6]
Cuando hablamos entonces de esta definición tradicional de la política (o sea la política de los políticos) nos referimos al uso restringido de la política, esta restricción aparece cuando separamos la política como una parcela diferente de la vida social junto a las dos básicas tipos de relaciones sociales: el parentesco y la economía. Así en confrontación se ha propuesto el uso generalizado de la política, que consiste en un modo de relación social transversal, es decir, que esta presente en todas las relaciones humanas, quienes exigen este uso generalizado de la palabra política buscan resituarla en toda su amplitud, y demandan una política participativa de todos los agentes sociales, no restringirla a quienes se dedican al “ejercicio de política”, quienes dicen ser los adecuados para tomar decisiones políticas (en el sentido restringido).
Este acto de restricción se denomina despolitización, y tiene que ver justamente con marginar a las inmensas mayorías de las deliberaciones políticas[7].
Así, entonces este artículo busca en buena medida dar cuenta de cómo en la psicología misma se dan relaciones políticas, es decir, se busca repolitizar ese territorio que no pocas veces se ha declarado neutral[8]. A continuación una breve revisión del concepto de ideología y sus posibilidades de aplicación crítica.

Un poco de Ideología

Creo que sería bueno comenzar con una breve revisión de la noción de ideología, el concepto fue concebido por Destutt de Tracy, pensando en una “ciencia de las ideas”, sin embargo aquí nos restringiremos a la más conocida noción de ideología, la formulada por Karl Marx. La forma más simple como la plantea Marx es como una falsa conciencia, o sea, una conciencia parcial de la realidad: “la ideología sería la forma ilusoria de expresar el carácter contradictorio de las prácticas sociales [en el capitalismo]”[9], desde ésta lógica entonces de la contradicción entre ideas o discursos sobre la realidad social, la ideología nos revela la realidad de forma parcial, invisibilizando la contradicciones generadas por el sistema capitalista. Dice Marx en La ideología alemana: “la clase dominante está compelida, con el único propósito de cumplir con sus fines, a representar sus intereses como los intereses comunes de todos los miembros de la sociedad; es decir, expresado en forma ideal: tienen que dar a sus ideas la forma de universalidad, y presentarlas como las únicas racionales y universalmente válidas”[10]. Así algunos autores de la Escuela de Frankfurt dirán que en el capitalismo avanzado se intentará imponer la racionalidad instrumental[11], forma de racionalidad que tiene como aplicación lo que conocemos con el nombre de tecnocracia, vale decir, ese mundo donde los problemas de la política son asunto de los llamados tecnócratas, expertos en aplicar la técnica, pero reacios a reflexionar la sociedad en sí, y absolutamente antagónicos a la posibilidad de un replanteamiento estructural de la sociedad[12].

La psicología como un saber y una práctica ideológica

Gracias a las bases que entrega el análisis marxista, se puede elaborar una crítica al lugar de la psicología como un saber científico (¿racionalidad instrumental?), pues en virtud de este saber se valida una praxis, que podría considerarse ideológica, en la medida en que funciona como un discurso que valida[13] la contradicción de la realidad social, un discurso que nos muestra una realidad de forma parcial,

aislando al sujeto como individuo psicológico, que experiencia la realidad desde su individualidad, que significa desde su individualidad y que padece psicológicamente estrictamente en su individualidad, y no como un sujeto partícipe de una colectividad, que significa y percibe desde el colectivo, y que también padece de forma colectiva.

La psicología nos enseña cómo pensarnos a nosotros mismos, por consecuencia las nociones de la psicología trascienden por mucho el mundo de la academia y llegan hasta lo que llamamos la “psicologización” de la vida cotidiana, en donde no existen problemas sociales, sino problemas que los individuos tienen, por ejemplo para adaptarse a algún contexto productivo.
Se puede observar cierta actitud dentro (y principalmente fuera) de la psicología a creer que su saber no sólo es científicamente válido (la validez la entrega la rigurosidad del método) sino que el problema principal de los estudiantes es que viven en una cierta ilusión[14] de que en psicología se descubren las grandes leyes sobre el comportamiento y la esencia de la mente, o de lo subjetivo, leyes universalmente válidas que regularían en toda cultura y frente a cualquier contingencia, a saber: la absoluta descontextualización y la negación del devenir histórico de todo lo que podemos llamar el fenómeno de lo humano. Esta situación no sería tan grave si es que a la psicología como institución no se le diera un lugar tan relevante[15] políticamente hablando (en el uso generalizado de la palabra política).
En el mundo de las psicologías hay una idea de que no necesariamente se esta colaborando con las clases dominantes o que no se esta del todo de acuerdo con el capitalismo, sin embargo cabe destacar que los efectos de la ideología involucran tanto a dominadores como dominados en una relación que les trasciende en su capacidad de vivirlas como conscientes[16], sobre todo desde las prácticas productivas, en consecuencia, uno podría estar validando y colaborando con el capitalismo de forma “involuntaria”. En todo caso, “Una ideología en ese sentido funciona como enmascaramiento de la realidad social. Así, una clase social dominante “enmascara” u “oculta” sus “verdaderos” propósitos –los cuales por lo demás, puede ignorar y casi siempre ignora, en parte porque quiere ignorarlos-mediante ideologías”[17]. En este punto Carlos Pérez Soto es claro al criticar a la terapia psicológica, que a pesar de las probables buenas intenciones de los terapeutas, al juicio del autor[18] las terapias sólo funcionan como un método socialmente validado para adaptar sujetos inadaptados o de normalizar a los anormales, esos que sufren del malestar, efecto del sistema capitalista[19]. Así la clínica buscaría evitar la expresión absoluta de un malestar producto de las contradicciones propias de la sociedad capitalista, malestar que sino se “gestiona” en las individualidades eventualmente podría llegar a un punto crítico que permita un clima lo suficientemente subversivo como para que ocurra una profunda reestructuración de la sociedad[20].
El problema que presenta el enfoque de lo ideológico, es que comienza bajo la aceptación de las “condiciones de conocimiento verdadero”, problema que ha conflictuado a la filosofía desde los tiempos de Platón, y que le ha causado dolores de cabeza a filósofos como Kant, a saber: partir desde las categorías de lo real y lo aparente, y desde ahí hasta la formulación Marxista de la ideología, la categoría del conocimiento verdadero[21] sigue siendo un conflicto importante en filosofía. Sin embargo autores como Michel Foucault, se desenmarcan de la tradición que busca acceder a una Verdad con mayúscula, y se dedica a indagar en el problema del poder y sus efectos en los procesos de subjetivación.

Psicología y el saber/poder

Michel Foucault se desprende de la tradición clásica sobre el poder de raigambre Aristotélica al cuestionar al Estado como el lugar más legitimo desde donde se ejerce un Poder, y comienza a teorizar en torno al poder como un elemento presente en las relaciones entre los sujetos, en su especificidad, un poder que fluye en las relaciones, en contraposición con la noción jurídica que detenta un Poder que le es legitimo en tanto institución superior, el Estado. Así declara: “en tanto el sujeto se encuentra en relaciones de producción y significación, se encontraría igualmente en relaciones de poder”[22]. Esta aclaración implica una repolitización de las relaciones sociales, al estilo de la política en sentido generalizado. A la vez Foucault se distancia de la crítica proveniente de la ideología al dar poca importancia a la dicotomía platónica de apariencia y realidad (ilusión y verdad), cuestionamiento que le parece poco útil para sus fines, por lo que prefiere concentrarse en los cuestionamientos acerca los procesos de subjetivación y su relación con el poder.
Foucault luego elabora el conocido dispositivo saber-poder, dándole una vuelta a la noción de racionalidad instrumental, piensa que no sólo el capitalismo a través de la racionalización impone relaciones de dominación sobre los sujetos, sino que el saber mismo pone al sujeto en una relación de poder frente al otro (no sólo en el uso de la técnica), validando así sus prácticas, así quien tiene saber tiene también poder. Foucault a diferencia de los pensadores de la Escuela de Frankfurt no adscribe a la idea de racionalidad instrumental, ya que esta implica una crítica a la razón como unificada, en términos aún muy amplios: “lo que debemos hacer es analizar racionalidades específicas, más que invocar constantemente al Progreso y a la racionalización en general”[23]. Finalmente en este llamado a analizar las especificidades que permiten la dominación, Foucault llama a buscar en los diferentes saberes históricamente situados y contingentes, y de qué forma éstos saberes se relacionan en los mecanismos de poder. Estas propuestas foucaultianas nos llevan a un cuestionamiento del lugar de la psicología, entendiendo entonces la naturaleza poco inocente tanto de sus teorías como de sus prácticas, y cómo éstas se traducen en efectos de poder sobre los sujetos. Podríamos aquí citar diversos casos de cómo los saberes de la psicología han llegado a incidir de forma impositiva sobre la libertad de los sujetos, sin embargo los ejemplos debiesen sobrarnos, conviene recordar cómo durante el año 2010 en Chile, se puso en la palestra el más reciente debate acerca de las “terapias curativas de la homosexualidad”, por citar algunos casos bien conocidos entre otros muchos quizás menos sutiles de cómo la psicología ha prestado su saber a los fines de la dominación. Entonces, compañeros y compañeras el llamado es a pensar, fuera de los marcos de las psicologías institucionales, pues desde ahí se ha pensado ya bastante[24], hasta ahora sólo tenemos una grieta demasiado pequeña en la vieja forma represiva en que pensamos la sociedad y a nosotros mismos, la convocatoria es a buscar como desde la psicología y las perspectivas críticas podemos encontrar potenciales emancipadores, el llamado es a abrir esa grieta en el Poder aún más, repolitizar los espacios, ¡a empoderarnos!

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[1] Ian Parker. (2010) La psicología como ideología. Contra la disciplina. Pág.12
[2]Esta de perogrullo decir, que tener o no tener una lectura sobre ésta reflexión política no significa que nos haga sujetos más o menos capaces del ejercicio de la política, sin embargo, considero siempre enriquecedor poder revisitar las problemáticas relacionadas con nuestra disciplina y lo político.
[3] Ian Parker es un autor que se adscribe a un campo conocido actualmente como Psicología Crítica. Para una primera orientación revisar el artículo de Ian Parker, Psicología Crítica: ¿Qué es y qué no es? Disponible en: http://www.discourseunit.com/papers/parker_papers/2009%20RVPCC%20Psicologia%20critica%20que%20es%20%5BSPANISH%5D.doc
[4] Acerca del dispositivo saber-poder Foucaultiano hablaré más adelante en este texto.
[5] José Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía. Págs. 2620-2621
[6] Citado en Nicola Abagnano (1961) Diccionario de Filosofía, Pág. 1288
[7] Antonio Campillo (2004) El concepto de lo político en la sociedad global, Cap.7. Disponible en: http://www.telefonica.net/web2/historiacsociales/cursociudadania/concepto-politicoCampillo.pdf
[8] En el sentido amplio de política cualquier encuentro humano es un encuentro que incluye la dimensión ético-política.
[9] Ricardo Camargo (2011). El sublime Re-Torno de la Ideología. Pág.121
[10] Ibíd, Pág. 123
[11] Racionalidad Instrumental: Formulación de autores de la Escuela de Frankfurt, según Torcuato S. Di Tella (2001) “[La Escuela de Frankfurt] Objeta, por eso, la falsa autonomización de la actividad científica respecto de la génesis social de los objetos y problemas que trata, así como su presunción a considerar externas y no pertenecientes a la labor metódica las tendencias históricas y globales que esa misma labor forma parte” (Di Tella, Diccionario de Ciencias sociales y Políticas, 2001). Así se califica desde el materialismo histórico a la racionalidad instrumental de técnocrática y positivista, considerando sus máximos imperativos el cálculo y la efectividad, ambos importantes, pero insuficientes para abordar la complejidad de la realidad social y también insuficientes para plantearse un proyecto revolucionario.
[12] Esta postura es defendida por el autor estadounidense Daniel Bell, en su libro The End Of Ideology (1960), en donde declara que la reflexión en torno al problema de la ideología es innecesaria, y que el capitalismo a través de la aplicación de la técnica podría solucionar todos los conflictos de la sociedad. Esta idea de tecnocracia la podemos ver ahora en los variados gobiernos de vuelta a la democracia en donde si bien se ha aplicado la técnica gracias a los recursos económicos, y se ha mostrado una “preocupación” por los conflictos e injusticias sociales, se ha evitado la reflexión profunda acerca de Chile como sociedad, y se han reprimido los movimientos sociales que han buscado reivindicar un proyecto de reestructuración de la sociedad y sus valores.
[13] Quizás no podríamos hablar de validación como un apoyo consciente y voluntario al capitalismo, pero si de una falta de explicitación del posicionamiento ético-político en algunas de las corrientes y prácticas en psicología.
[14] Más marcada en algunas perspectivas epistemológicas que en otras.
[15] Lugar “relevante” que la sociedad valida con más psicólogos (o como quiera llamárseles) dándole espacios de opinión en la televisión. A la vez que financiando la psicologización comprando no sólo sus terapias, sino también sus libros de autoayuda (el nombre vergonzante de Pilar Sordo podría resonar). De todos modos esta crítica no se extiende a todo el campo de la psicología, pues hay espacios de resistencia y de lucha por la emancipación y que es nuestra misión profundizar y aplicar a nuestra realidad.
[16] La conciencia es el camino hacia el cambio, sin embargo el problema de la ideología es que uno debe llevar a cabo un esfuerzo para poder sacar el velo de lo parcial, la conciencia requiere de un esfuerzo conjunto de historización y análisis. Luego la concientización de toda la sociedad es nuestro camino para poder proceder en la labor revolucionaria.
[17] Ferrater Mora (1999) Diccionario de Filosofía, Pág.1750
[18] Carlos Pérez Soto (2009) Sobre la condición social de la psicología. Segunda edición. Editorial Lom: Santiago, Chile
[19] Creo importante destacar que esta idea de Pérez Soto, puede parecer ingenua al reducir todo lo que llamamos sufrimiento psíquico a la consecuencias directas de la alienación producto del sistema capitalista, sin embargo, si llegamos a un punto más profundo de la propuesta teórica marxista podríamos encontrarle la razón, a mi personalmente me complica un poco si no hago la conexión con autores como por ejemplo Herbert Marcuse, quien amplia la reflexión sobre el padecimiento al hablar de la sociedad represiva, fundamentándose principalmente en el marxismo, como también integrando aportes de la teoría psicoanalítica.
[20] La Revolución.
[21] Todo este recorrido histórico del concepto de ideología y la problematización de la formulación marxista hasta las propuestas de nuestros días se encuentra en el libro de Ricardo Camargo titulado El sublime Re-torno de la Ideología (2011)
[22] Foucault, El sujeto y el poder. Pág. 3.Disponible en: http://www.philosophia.cl/biblioteca/Foucault/El%20sujeto%20y%20el%20poder.pdf
[23] Ibíd. Pág.5
[24] ¿Se ha pensado bastante? ¿O sólo se a aplicado acríticamente lo que otros han pensado?

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2 pensamientos en “Psicología y política: un breve recorrido crítico

    • Que notable comentario, definitivamente la relación de fofao con brasil debe ser objeto de profundas investigaciones ulteriores, le informaremos del proceso estimadx Braulius

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